Desde que comencé a freelancear tuve muchos obstáculos; no es que ahora sea una experta ni mucho menos, pero después de sortearlos, adopté como filosofía los que ahora llamo: Los tres pasos al éxito.

Empezar como autoempleado sin ni una pizca de idea de cómo hacerlo te hace tener que averiguarlo a tropezones, al menos en mi experiencia, así fue.

Uno de mis mayores problemas fue no saber cuánto cobrar, pero también fue una de mis mejores enseñanzas porque así aprendí y crecí mucho.

Desarrollé mi propio método para saber cuánto cobrar a partir de lo que vi que hacían los más experimentados.

Me equivoqué al creer que copiar los precios de mi competencia sería una buena decisión, me equivoqué al regalar mi trabajo a cambio de experiencia, pero aprendí la moraleja.

Los tres infalibles pasos al éxito como freelance:

Amar lo que haces

Hace unos años empecé mi carrera laboral intentando ser redactora freelance. No lo logré. Porque en algún punto comencé a odiar lo que tanto me gusta hacer: escribir.

Comenzó un círculo vicioso: no me gusta lo que hago -> no pongo empeño en hacerlo -> lo hago mal y entonces menos me gusta lo que hago.

La frase “trabaja haciendo lo que te gusta y no trabajarás un solo día” está muy trillada, pero es lo que todos aspiramos a hacer.

Cuando en verdad ames lo que haces, no solo lo harás con gusto, sino que lo harás bien y entonces el círculo virtuoso comenzará.

Cobrar lo que te corresponde

Si vives haciendo lo que te gusta pero no cobras (bien) por ello ¿cómo vas a sentirte realizado?

Si no sabes cobrar, perderás dinero.

Cuando no puedas pagar por tus diversiones, comenzarás a  vivir con lo necesario, cuando no puedas pagar lo necesario tendrás que sobrevivir y nadie que esté tratando de sobrevivir se puede dar el lujo de perder dinero.

Valora tu trabajo, valora tu tiempo y valórate a ti.

Cobrar poco no te traerá más clientes, te quitará tiempo para ganar más dinero.

Administrarte bien

Si amas lo que haces y te pagan bien por ello pero no sabes administrar tus recursos, nunca sentirás que te superas.

El dinero es un medio para alcanzar muchas de tus metas y si no tienes un plan para pagar por tus prioridades y por el contrario, gastas sin pensar, te estarás alejándo de aquello que deseas en verdad.

No administrar bien lo que ganas es ponerte el pie tú solo.

Elaborar un plan de gastos que vaya de acuerdo con tus metas te pondrá en el camino correcto para alcanzarlas.

Cuando no sabes a dónde va a parar tu dinero trabajarás para conseguir más y cuando lo obtengas, no verás una diferencia.

Porque sabiendo que tienes más, gastarás más y no sabrás en qué. Entonces trabajarás más para ganar más y estarás ahora en la famosísima carrera de la rata.

Cómo he aplicado estos tres pilares

Siempre es más fácil la teoría que la práctica.

Cuando amas lo que haces y lo haces bien pero no lo ves reflejado en trabajos emocionantes que paguen bien, te pega directo al ego y te hace dudar si realmente eres bueno.

Es muy fácil leer por ahí que “no te vayas con un mal cliente”, “que el cliente no era para ti” pero en la práctica, es frustrante no poder comunicar tu valor real.

Y más, que te digan que te administres, que ahorres, que inviertas en ti. Cuando tienes ese sentimiento de frustración, esos consejos te suenan a frases sacadas de un mal libro de autoayuda.

Pero esta estrategia ha probado ser eficaz así que ubico todo lo que hago en estos tres pasos.


Cuéntame en los comentarios, ¿cuál ha sido tu más grande aprendizaje desde que empezaste como freelance?